Tratamiento de conductos en San Juan Capistrano, CA
El tratamiento de conductos es un procedimiento de endodoncia que puede ayudar a conservar un diente cuando la infección o el daño alcanza el tejido blando interior. Sin embargo, el dolor, la inflamación, la sensibilidad o el daño visible pueden dificultar que el paciente sepa si este tratamiento le ayudará o si realmente es necesario. Durante una evaluación, el dentista puede examinar el diente, tomar imágenes digitales y explicar si hace falta un tratamiento de conductos o una extracción, además de las restauraciones posteriores que podrían resultar más adecuadas.

Cuándo puede recomendarse un tratamiento de conductos

El dentista puede recomendar un tratamiento de conductos cuando una caries, una lesión o una grieta profunda afecta la pulpa dentro del diente. La pulpa contiene nervios y vasos sanguíneos, por lo que la inflamación puede causar dolor persistente, presión, hinchazón o sensibilidad al frío y al calor. En casos graves también puede aparecer un absceso que requiere atención médica inmediata. Estas señales suelen indicar que eliminar la caries y colocar un empaste no será suficiente.
Durante el procedimiento, el dentista retira el tejido dañado o infectado del interior del diente. Después limpia, da forma y sella el espacio de los conductos para ayudar a evitar que regresen las bacterias. Por último, toma medidas para fabricar una corona permanente que ayude a fortalecer el diente y restaurar la función normal al masticar. Cuando la corona regresa del laboratorio dental externo, el paciente acude a una segunda cita para su adhesión permanente. Así es posible conservar el diente natural en lugar de extraerlo.

Cuándo puede bastar una restauración

No todos los dientes dañados necesitan tratamiento de conductos. Una caries pequeña, una astilla menor o una grieta superficial limitada quizá solo requieran un empaste, una incrustación inlay u onlay, o una corona. Estas restauraciones reparan la parte visible del diente y ayudan a protegerla contra mayor desgaste o caries. El dentista puede recomendar esta opción cuando la pulpa permanece sana y queda suficiente esmalte intacto.

Cuándo puede ser necesaria una extracción

El dentista puede recomendar una extracción cuando no es posible salvar el diente. Esto puede ocurrir si una fractura se extiende por debajo de la encía, la caries destruye demasiada estructura o la enfermedad de las encías debilita el hueso y los tejidos que sostienen el diente. En algunos casos, el tratamiento de conductos no ofrece suficiente estabilidad a largo plazo. Entonces, extraer el diente puede ayudar a detener la infección y proteger los dientes cercanos.
Después de una extracción, el dentista puede explicar las opciones de reemplazo para restaurar la sonrisa y ayudar a mantener el equilibrio de la mordida. Dejar el espacio sin tratar puede permitir que los dientes vecinos se desplacen, lo que afecta la masticación y la alineación. Las opciones pueden incluir:
—Una corona sobre implante
—Un puente dental
—Una dentadura parcial
La mejor opción depende de la salud oral, el soporte óseo, el presupuesto y los objetivos a largo plazo.

Programe una evaluación

La elección entre una restauración, una extracción o un tratamiento de conductos comienza con un examen detallado. El dentista revisa la estructura del diente, la salud de las encías, la mordida y el hueso que lo rodea. Las radiografías digitales pueden mostrar la profundidad de la caries, el estado de la raíz, una infección y cambios óseos que no se ven durante el examen visual. Para saber qué opción puede ser adecuada para usted, comuníquese con el consultorio y programe una evaluación.
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