
Se extrae cuando no puede conservarse de forma predecible o lo requiere otro tratamiento; antes se valoran alternativas, imágenes, salud, fármacos y reemplazo.
Motivos para extraer
Incluyen destrucción o fractura irrestaurable, periodontitis grave, infección con mal pronóstico, retenido enfermo y plan ortodóncico justificado. Con pulpa afectada se considera endodoncia si es restaurable. Inmunodeficiencia sola no implica extracción preventiva automática; se valoran riesgo, pronóstico y terapia médica.
Preparación
Informe enfermedades, fármacos, suplementos, alergias, embarazo y reacciones anestésicas; no suspenda anticoagulantes por cuenta propia. Imagen y antibiótico son por indicación, no por duración. Ayuno, ropa, acompañante y límites dependen de anestesia local, sedación o general: siga instrucciones y avise resfriado, vómitos o cambios.
Durante la extracción
La simple se luxa y retira tras anestesia; la quirúrgica puede requerir incisión, poco hueso o dividir el diente. La anestesia controla dolor, aunque se siente presión; avise dolor agudo. Se revisa alvéolo, sutura si hace falta y muerde gasa para hemostasia.
Cuidados posteriores
Proteja coágulo: primer día no enjuague fuerte, escupa, use pajita, fume o vapee. Cambie y retire gasa según instrucción tras controlar sangrado, no horas sin revisar. Reposo, frío y analgesia indicada ayudan; precauciones sinusales solo si se indican y estornude con boca abierta.
Riesgos y alertas
Puede haber sangrado, infección, daño vecino, comunicación sinusal, adormecimiento y alveolitis. En esta el coágulo se pierde y el dolor y mal sabor aumentan días después; se irriga y puede colocar apósito analgésico, no necesariamente nuevo coágulo. Sangrado incontrolable, edema rápido, fiebre o dificultad respiratoria/deglutoria son urgentes; dolor torácico o falta de aire, emergencia médica.
Preguntas frecuentes
Reciba orientación adaptada a su salud dental
Una consulta permite examinar su boca, explicar beneficios y riesgos y recomendar el siguiente paso.
